VALORES

Espíritu de CRECIMIENTO

Sólo creceré ante la adversidad, buscándola en el día a día para su superación.

Día a día nos encontramos en una rutina, rutina la cual acabamos convirtiendo en una zona de confort de donde es complicado salir. Son las cosas sencillas del día a día las que nos hacen más acomodaticios. Las circunstancias difíciles avivan el espíritu de superación.

Es por este motivo por el que el ser humano encuentra la satisfacción en los retos, el cambio y la dificultad, aprendiendo a evaluar cada situación real de forma objetiva y buscando y diseñando nuevas soluciones que le imponen un sacrificio y esfuerzo mayor.

Espíritu de REFLEXIÓN

Haré del silencio mi mejor maestro en el combate contra mis temores.

El mejor elemento para superar cualquier dificultad reside en nuestro interior. Sólo podremos alcanzar este elemento a través de la reflexión y el diálogo con uno mismo.

Es en la soledad donde se puede apreciar el silencio y es en este silencio donde podremos aprender a conocernos. Sólo una persona que se conoce a sí misma es capaz de conocer sus limitaciones y son estas las que derivarán en nuestros miedos e incertidumbres si no las asimilamos y superamos.

El miedo paraliza y prevenirlo sólo se puede conseguir conociendo las limitaciones de cada cual.

Espíritu de RESPETO

Respetaré siempre a la adversidad, sólo tras una noble lucha podré conseguir una victoria duradera sobre ella.

Sólo desde el respeto se pueden conseguir los objetivos de forma eficaz. Las manipulaciones, engaños o juegos conseguirán llevarme a mi objetivo de forma efímera, trayendo consecuencias adversas sobre mi imagen y autoestima y de la que proyecto frente a los demás.

El ser humano sólo conocerá el camino del respeto y la rectitud, evitando siempre las tentaciones de atajos y los cantos de sirena para llegar así a su objetivo. Sólo hay un camino para llegar al éxito.

Espíritu de FORMACIÓN

Me formaré día a día, noche tras noche sin descanso. Para superar la adversidad es necesario conocer antes el bienestar y formarse durante este periodo.

La única forma de combatir la adversidad es conociendo la recompensa que nos puede reportar sobreponernos a ella.

Hay que anticiparse a las situaciones, esto nos dará una ventaja operativa pudiendo tomar decisiones de forma más rápida y eficaz.

Espíritu de HUMILDAD

Desde el alba hasta el ocaso tendré la arrogancia del humilde, mostraré únicamente mis fortalezas durante la lucha.

La humildad y la discreción siempre llevan a la victoria puesto que conjuran la soberbia y la segregación en el equipo, haciendo que cada cual escuche a su semejante y valore su opinión, lo que conduce al éxito de cualquier empresa.

Sólo los actos y no las palabras hablarán de los hombres y de sus buenas acciones.

Espíritu de DETERMINACIÓN

Cambiaré la esperanza por la acción, la mella que puede provocar la primera nublará siempre mi determinación.

Creer en que las cosas pueden cambiar por sí solas en las situaciones complicadas nos limita por completo la capacidad de reacción. Hay que pasar a la acción y que el ejemplo cunda entre todos. Errar siempre es más eficiente que no hacer nada.

Albergará siempre la esperanza en su preparación, disciplina y determinación ante las situaciones complejas.

Espíritu de VOLUNTARIEDAD

Seré voluntario para todo puesto donde no quiera serlo, ofreciéndome con ímpetu e iniciativa para los puestos de mayor sacrificio y fatiga.

El ejemplo de la voluntariedad es fundamental para el ser humano . No habrá trabajo poco digno o demasiado complicado al que no pueda ofrecerme.

Asumiré siempre las tareas que me hagan abandonar mi zona de confort y cederé los trabajos más sencillos a la gente con menos experiencia. No hay nada honorable en ofrecerme voluntario en los trabajos que no me exigen reto alguno.

Espíritu de COMPAÑERISMO

Velaré por mis compañeros como si de mí mismo se tratara, antepondré siempre sus necesidades a las mías.

La fortaleza de un grupo siempre se mide por la capacidad de sufrimiento del más débil. Es esta capacidad de sufrimiento la que puede reforzada con el apoyo y la empatía del grupo, que antepondrá siempre el bien común frente a sus egos e individualidades.

La capacidad de cohesión de un equipo está directamente relacionada con su gestión del sufrimiento.

Espíritu de VALENTÍA

Nunca temeré a la muerte, caminaré a su lado y de la mano con la satisfacción de haber cumplido en vida con todos los cometidos y dificultades que se me han presentado.

Sólo tememos a las cosas cuando no las finalizamos ni concluimos con determinación.

El apego por la vida viene determinado por el espíritu de conservación y por las ilusiones y proyectos que aún nos quedan por hacer. Es precisamente por este motivo por el que cada uno de nosotros no habremos de dejar una tarea para mañana y viviremos cada día como si fuese el último, dejando en cada situación y tarea todo cumplido.

Si tiene que llegarte la Parca algún día, que puedas mirar el reloj y decir; “no llegas ni pronto ni tarde, te esperaba justo a esta hora”.

Espíritu de GRATITUD

Encararé cada día como uno nuevo, considerando lo cotidiano como ajeno y lo ajeno como cotidiano, agradeciendo a la vida todas las dificultades que nos impone.

Hemos de valorar todo lo que tenemos, no dando nunca por hecho nuestra situación actual y nuestro futuro, peleando para mantenerla o mejorarla día a día.

Sólo podemos crecer si aprendemos a valorar y sólo podremos valorar las cosas si aprendemos a agradecer y a no pensar que han de ser inherentes en mí.

Espíritu de EXCELENCIA

Me conoceré, juzgaré y sentenciaré todos los días, no dando la mediocridad por válida y en busca de la excelencia. Sólo una persona que se conoce y acepta a sí misma es capaz de conocer el liderazgo.

Para alcanzar la plenitud del ser humano el primer camino que debemos tomar es el del autoconocimiento. Valorar sólo nuestras virtudes y desmerecer los defectos me llevarán siempre al fracaso.

Tomaré las decisiones que comprometan cambios y juzgaré a diario mis resultados con posibilidad de mejora, no depositando la virtud en la rutina y creyendo firmemente en la posibilidad de la excelencia en todo lo que hago.