En el 20 de septiembre de 2020, aniversario de la Legión, traigo este Espíritu legionario en momentos de aflicción y zozobra dada la situación catastrófica tanto humanitaria como económica y ética por la que pasa la vieja nación española, negada y a punto de ser desmembrada por unos psicópatas aprendices de mal cirujano.

El Espíritu legionario de UNIÓN Y SOCORRO del Credo de la Legión, reza así:

«A la voz de ¡¡ A MÍ LA LEGIÓN!!, sea donde sea, acudirán TODOS y con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio».

Esa llamada debemos practicarla en nuestra vida diaria, de ayuda a nuestros conciudadanos, para que realmente ese “no dejar a nadie atrás” sea una realidad y no papel mojado.

Con ese espíritu de Unión y Socorro nos proponemos desde Resiste España a salir de nuevo a las calles para correr por España y acudir y llevar nuestro humilde socorro a los necesitados en forma de alimento a los lugares donde se precise.

La Legión una de las unidades más jóvenes de nuestro Ejército aunque recoge las más antiguas tradiciones de los tercios fue creada por Real Decreto:
«A propuesta del Ministerio de la Guerra y de acuerdo con el Consejo de Ministros vengo a decretar lo siguiente:
Articulo único: Con la denominación de TERCIO DE EXTRANJEROS, se creará una Unidad Militar Armada, cuyos efectivos, haberes y reglamento el cual ha de regirse serán fijados por el Ministerio de la Guerra.
Dado en el Palacio, a 28 de Enero de 1920
Alfonso»

Quizá sorprenda la fecha que no fue un 20 de septiembre, fecha que fue escogida por ser el día en que se alistó el primer legionario llamado Ángel Alonso Pérez, en el banderín de Enganche de Madrid.

Una unidad joven que con solo cien años de edad acumula 9.720 muertos, 65.205 heridos y 1.062 desaparecidos con un total de bajas que asciende a 45.987.

En ese tiempo ha recibido:
Colectivas: 7 cruces Laureadas de San Fernando, 22 medallas Militares, 1 cruz de Guerra con palmas de Francia.
Individuales: 21 cruces Laureadas de San Fernando, 210 Medallas Militares.

El Credo Legionario consiste en una lista de doce máximos, redactadas por José Millán-Astray y Terreros, fundador de La Legión Española, poco después de la creación de la unidad en 1920. La intención de Millan Astray era la de plasmar en sentencias simples que definió como base espiritual de La Legión, ayudando así a conformar y que todo caballero legionario debía saber de memoria el credo y aplicarlo en todas las facetas de su vida.

Al escribirlo su Glorioso Fundador reflejó que «EL ESPÍRITU DEL LEGIONARIO es único y sin igual, es de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta».

La Legión fue ideada desde su diseño como unidad de choque integrada por personal voluntario que evitara el mayor número de bajas de personal de leva que tanto malestar social causaba en la península cada vez que llegaban noticias de África.

Se esperaba que se nutriera principalmente de extranjeros, y de nacionales que buscasen huir de una vida anterior, redimirse, mediante el servicio armado, lo que se tradujo en una bien conocida política inicial de «nada de preguntas».

El texto del Credo lo constituyen doce sentencias o espíritus que debe interiorizar cada caballero legionario, convirtiéndose en una guía de conducta vital sencilla y fácil de memorizar para ser aprendida por parte de cualquier legionario aunque fuera iletrado o extranjero.

Unida al ceremonial y a su particular uniformidad, a la tradición militar y al llamado «Culto a la muerte», el Credo es una base cargada de misticismo legionario, diseñado de forma consciente por el Glorioso Fundador y cultivada desde entonces.

Ese credo tiene el objetivo de cimentar un sólido y cohesionado espíritu de Cuerpo que predisponga mentalmente a la actuación legionaria como tropa de choque sin temor a la muerte. El mismo Millán Astray dentro de su amor a la filosofía oriental manifestó ser un gran admirador del Bushido, código del guerrero, obra que él mismo llegó a traducir al español durante los años 20 a partir de una edición francesa.

Desde 1920 comenzaron los avatares legionarios siendo conocido su urgente traslado en auxilio de Melilla tras el Desastre de Annual. En 1923, con la unidad ya plenamente establecida y necesitada de mantener el flujo inicial de reclutas, así como buscando incrementar la publicidad sobre la misma, el entonces teniente coronel José Millán Astray redactó y editó un libro titulado La Legión, en el cual aparece públicamente la primera forma conocida el Credo Legionario. No obstante, este ya existía prácticamente desde la fundación de la unidad, y era enseñado a las tropas con tanta insistencia y tesón como si se tratara del mismo Catecismo.

El 5 de octubre de 1927 recibió la unidad su primera Bandera Nacional de manos de SM la Reina Victoria Eugenia, al considerarse que las bajas legionarias hasta la fecha hacían merecedora a la unidad de la misma siendo modificado el espíritu 11º que hacía mención a la bandera de la Legión.

Credo Legionario

El Espíritu del Legionario: Es único y sin igual; es de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta.

El Espíritu de Compañerismo: Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos.

El Espíritu de Amistad: De juramento entre cada dos hombres.

El Espíritu de Unión y Socorro: A la voz de «A mi La Legión», sea donde sea, acudirán todos, y con razón o sin ella defenderán al legionario que pida auxilio.

El Espíritu de Marcha: Jamás un legionario dirá que está cansado hasta caer reventado; será el cuerpo más veloz y resistente.

El Espíritu de Sufrimiento y Dureza: No se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño; hará todos los trabajos; cavará, arrastrará cañones, carros; estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que le manden.

El Espíritu de Acudir al Fuego: La Legión, desde el hombre solo, hasta La Legión entera, acudirá siempre donde oiga fuego, de día, de noche, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello.

El Espíritu de Disciplina: Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir.

El Espíritu de Combate: La Legión pedirá siempre, siempre, combatir, sin turno, sin contar los días, ni los meses, ni los años.

El Espíritu de la Muerte: El morir en el combate es el mayor honor. No se muere mas que una vez. La muerte llega sin dolor, y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

La Bandera de La Legión: La Bandera de La Legión será la más gloriosa, porque la teñirá la sangre de sus legionarios.

Todos los Hombres Legionarios: Son bravos, cada nación tiene fama de bravura; aquí es preciso demostrar qué pueblo es el más valiente.

Y lo concluyó con lo que él mismo llamo de su traducción del japonés, Bushi-do, “El Camino de los caballeros”:

« HABRÁS DE RENDIR CULTO AL HONOR, culto que te obligará a que tu conducta en todos los órdenes, tanto militar como civiles, sea pura e inmaculada, depurada en todos sus conceptos, siempre inclinada al bien, evitando en todo momento los pasos en falso, las compañías perniciosas

HABRÁS DE RENDIR CULTO AL VALOR, que te sobreponga a las flaquezas humanas y al instinto de conservación, para ofrendar con gusto la vida y poder mirar a la muerte cara a cara, pero este valor ha de ser sereno, tranquilo, ecuánime, sin exaltaciones ni depresiones, sin despreciar al enemigo si fuere poco, sin temerle cuando sea mucho.

HABRÁS DE RENDIR CULTO A LA CORTESÍA, para que tus actos se rijan siempre con la exquisitez de los Caballeros Legionarios españoles; dulce en el trato, afable con todos, respetuoso para con los superiores, singularmente amante y entusiasta del Legionario, al cual has de cuidar constantemente, encauzándole y atendiéndole con fraternal cariño.

HABRÁS DE RENDIR CULTO A LA PATRIA, altar en donde has de ofrendar cuanto seas, todo lo que poseas, cuanto puedas valer, y como compendio y suma de los ofrecimientos, entregar en este santo altar tu vida, con la seguridad de que sólo así esta Patria será grande.

José Millán Astray Terreros».

¡Viva España!
¡Viva la Legión!
¡Viva sus fundadores, todos sus héroes y Caballeros Legionarios!
¡Viva la Infantería Española!

Autor: José Antonio Crespo-Frances

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